Tel: +52 55-55151657

Temas selectos de cirugía neonatal

$ 925 MXN


Autor: Baeza , Carlos
ISBN: 9786078045167
Edición: 1
Sello: Editorial Alfil, S. A. de C. V.
Colección:
Código: 9786078045167
Editorial: Editorial Alfil

Cuando por vez primera se gestó la inquietud por plasmar una unidad didáctica en la que se expusiera lo novedoso que existía con relación a la cirugía del recién nacido eran momentos en los que la cirugía pediátrica general de nuestra institución apenas hacia resaltar su trabajo a nivel local, ya que en los contenidos de la especialidad en el país y en la opinión de casi todos los cirujanos nosotros sólo debíamos aspirar a ser cirujanos operadores de urgencias, lo que, siendo cierto, no dejaba de ser desagradable que en el concepto de los demás solo supiéramos operar niños con apendicitis aguda. Aquellas deficiencias nuestras eran producto de circunstancias especiales de esos tiempos, ya que los regentes de entonces de la ciudad poco era lo que hacían con relación a la búsqueda de la excelencia a través de la consecución del conocimiento científico. La cirugía no debía ser la excepción, ya que no teniendo nada que presumir debíamos nadar contra corriente y luchar contra la indolencia de individuos dentro de nuestra misma institución, pero también contra las unidades hospitalarias externas que en rotaciones informales nos recibían con desgano y a veces con rechazo, cuando el profesor titular de entonces lograba en el nivel de amistad una rotación extrainstitucional de apoyo académico en alguno de los hospitales grandes de entonces. El trato que recibíamos era indiferente, discriminatorio. El proceso del cambio tardó, pero al fin llegó. La política administrativa local se modificó, la denominación ascendió y se convirtió en el Instituto de Salud y finalmente en la Secretaría que hoy día está escribiendo su historia propia. La cirugía pediátrica, sin duda alguna, creció casi paralelamente con los cambios que hubo en la Ley Orgánica del actual gobierno de la ciudad; eso y la llegada de autoridades más conscientes y comprometidas ha hecho que la sede de formadores de cirujanos pediatras de la Secretaría de Salud del Distrito Federal creciera en sus aspiraciones, pero no con el mérito de autoridades centrales. Eso nos ha dado la oportunidad de abrir de manera tácita siete disciplinas a las que hemos podido atender en forma decorosa pese a las carencias (cirugía de urgencias, general, del recién nacido, de corta estancia, endolaparoscópica, del trauma y oncológica). De todas ellas, mención aparte merecen la cirugía oncológica, la del recién nacido, la del trauma y la de corta estancia, en virtud de que cada una de ellas se ha constituido como un bastión altamente representativo de lo que hacemos. La oncológica nació aquí porque la necesidad se impuso, y en forma de imposición fue como se instituyó. Otra especialidad finamente apreciada es la cirugía del trauma, porque después de intercambiar puntos de vista con los cirujanos de adultos de los cuatro grandes hospitales de la red hospitalaria de la institución no sólo logramos que se nos remitieran todos los niños que sufrían algún tipo de lesión traumática, sino que se convirtieron en nuestro gran apoyo logístico. Por otro lado, la creciente cantidad de niños accidentados que manejábamos motivó que nos convirtiéramos en el centro de atención del niño accidentado que requiere algún procedimiento quirúrgico más importante de México. El cúmulo de pacientes atendidos nos ha permitido amalgamar series grandes de pacientes, como en el caso del maltrato al menor, las heridas por proyectil, la asfixia traumática, la contusión pulmonar, las mordeduras por perro, las lesiones renales, hepáticas, esplénicas, pancreáticas, etc., que son testimonio de una experiencia ganada de forma legítima e incuestionable. Con relación a la cirugía de corta estancia, no conocemos ningún programa nacional que sea más eficiente que el nuestro. Esta aseveración la sostenemos porque antes de que se nos invitara para instituirla investigamos las existentes y no había ninguna que superara las 750 operaciones en promedio que hacemos cada año bajo un estricto régimen de corta estancia. Respecto a la cirugía del recién nacido, es un terreno considerado por nosotros como la subespecialidad en ciernes por la gran cantidad de pacientes que operamos. Decimos que es una asignatura pendiente de aprobar porque se nos mueren aún muchos niños en virtud de que la tasa de infección nosocomial es prohibitivamente elevada, y probablemente una de las causas más sentidas sea la falta de personal y recursos. Esta disciplina es la que ha motivado que comuniquemos a los lectores de habla hispana lo que hemos aprendido en relación con los pacientes recién nacidos. Deseamos que la experiencia ganada por nosotros con los años sirva de alguna forma para las salas especiales de los grandes hospitales de México, para que los resultados en el niño operado por alguna malformación congénita sean mejores que los nuestros. Respecto a esta obra, cuyo contenido medular se refiere a la cirugía del recién nacido, de alguna manera rememora su origen, ya que el primer intento fue hecho con mucha ilusión, un gran esfuerzo y una pequeña dosis de experiencia. Hoy se hace con la misma ilusión, con un esfuerzo superior, pero ahora sí, con una experiencia enorme producto del manejo de más de 420 recién nacidos que cada año operamos. Hoy día cada uno de nuestros elementos tiene una forma muy distinta de ver la especialidad, de sentirla y de compartirla. Hoy día es muy natural que compartan créditos con sus similares de otras instituciones y hasta amistad, situación que antaño era casi un sacrilegio. Tener en nuestras arcas el derecho otorgado por la UNAM para instruir bajo el curso de alta especialidad para posgraduados es, asimismo, un logro que antes parecía inalcanzable...